viernes, 11 de noviembre de 2011

Canino y la sobreprotección elevada a la máxima potencia





Hola,

Estoy de vuelta con otra película, Canino, una película griega del director Giorgos Lanthimos.

He querido comentarla, porque me ha dejado sobrecogida. Su ambiente, desconcertante al principio, se vuelve inquietante y angustioso según avanza el metraje. No sé si la habéis visto, pero creo que merece la pena, aunque solo sea para contemplar cierto efecto, llevado al extremo, de una educación asfixiante, completamente ajena a la realidad, por parte de unos padres, a los que considero déspotas jugando a ser Dioses, egoístas y egocéntricos (especialmente el padre) en el mejor de los casos.

La forma en qué los hijos conciben absolutamente todo lo que les rodea y sus comportamientos es para cualquiera de nosotros infantil a pesar de su edad, porque, de alguna manera, no han evolucionado nada en matices. Es, por decirlo de alguna manera, la consecuencia de una educación rígida y disparatada que denota carencias enormes tanto en pensamiento, como en sentimientos y en acción. La verdad es que asusta ponerse en su lugar.

Siempre he manejado la idea de que la sociedad nos corrompe, coarta nuestra libertad, nos hace infelices por sus comparaciones, sus competitividades, por la variedad que nos arroja, que no entendemos y que nos da miedo; pero esta situación que se vive en el film es aún más terrorífica, si cabe, al menos para mi. Y es que pensando en su aislamiento, podemos encontrar un primer acercamiento de esta situación, en la historia del niño salvaje, aunque con muchas salvedades; al menos ese niño tenía libertad para aprender a adaptarse en la selva y tenía poder de decisión. Pero, los personajes del film viven en un mundo creado, irreal, artificial, y sobre todo, trágico. No cuentan, son muñecos. Su visión está mediatizada por lo que le dicen sus padres, sin capacidad de contraste con otras fuentes, ni de descubrimiento de otras visiones. Algo así como una dictadura de aprendizaje y desarrollo.

A mi me ha despertado todo esto. Disfrutadla vosotros... si podéis.

Saludos,

Bego

1 comentario:

  1. Tenia ganas de verla, y ahora más después de ver el trailer. Me recuerda una que se llama el castillo de la pureza de Arturo Ripstein, de los años 70 en México bajo un concepto similar.
    También a Familia opera prima de Ferando León de Aranoa.

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